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- Los Conspiradores
- Somos un grupo de personas, (dando voz a un selecto grupo) los cuales inspirados en los personajes más grandes de nuestra historia, vamos a externar opiniones de este presente que duele, pero que estamos seguros puede mejorar. El objetivo general lo dice el nombre de nuestro blog: CONSPIRAR. Pero será una conspiración del siglo XXI, una conspiración que no se geste en la oscuridad ni bajo el secreto necesario. Lejos de mantener nuestro trabajo oculto, estará visible ante todo el mundo, al alcance de un clic. Daremos un sentido positivo a nuestra conspiración, porque esa es la única manera de poder cambiar; proponer y no sólo quejarse. De ese objetivo general se irán desprendiendo varios objetivos específicos, entre los cuales el hilo conductor será un vigoroso amor a la historia.
lunes, 20 de febrero de 2012
HAGAMOS HISTORIA
La historia de Mexico es maravillosa, interesante, apasionante, hermosa, y podría seguir con más calificativos, pero, bien sabemos que no a todos los mexicanos les interesa la historia de su país, ya que suena más atractivo gastar en un taco que en un libro en un país de pobres.
Cuántas veces hemos escuchado o dicho cosas como: ¿Para qué quiero aprender historia ? o ¡ La historia es aburrida! No hay qué negar que la "HISTORIA OFICIAL" sí es un tanto aburrida, pues se limita a hablarnos de los héroes de bronce, inmaculados y casi convertidos en dioses ( Yo soy un ejemplo de eso) pero al salirnos del caduco oficialismo, nos encontramos con una historia de México diferente, que nos intriga y nos hace recordar que los grandes héroes también son personas, con grandes virtudes, pero también con enormes defectos y no sólo rostros que aparecen en los billetes o nombres de calles importantes.
México es el país que se ha tropezado más de una vez con la misma piedra, y esque basta con abrir un libro de historia para encontrarnos con una imagen de nuestro pasado repitiendose en nuestro presente. La guerra entre hermanos, la falta de unidad nacional y la ambición por el poder no son cosas nuevas, pues siempre han estado aquí destruyendo la esperanza de vivir en un país justo.
Los mexicanos se conforman con "saber" que Miguel Hidalgo es el padre de la patria y que Santa Anna vendió la mitad del territorio nacional, no les interesa saber más, les basta salir a llenarse de alcohol, tronar "cuetes" y corear el ¡Viva Mexico! del Presidente en turno (Aunque a diario le recuerden a su mamá por no hacer bien su trabajo) el 15 de Septiembre, porque ese día todos somos buenos mexicanos y amamos a nuestro país...
La historia nos habla de quiénes fuimos, quiénes somos y nos ayuda a saber quiénes seremos, pues en la hisrtoria tenemos la mejor herramienta para aprender de los errores del pasado y no cometerlos de nuevo. También la historia nos regala ése sentimiento nacionalista que nos hace sentirnos orgullosos del suelo en el que nacimos, nos enseña a cuidarlo y respetarlo, pero lo más importante, nos enseña a amar a México.
Yo no sé mucho de muchas cosas, pero sí sé que es importante conocer la historia de tu país, por eso, yo los invito a leer, descubrir las maravillas de la historia y a compartir lo que sea que ustedes sepan, porque conociendo nuestro pasado podemos forjar un mejor futuro...
@DonBnitoJuarez
sábado, 11 de febrero de 2012
Quiero ser político…¿Cómo le hago?
Clase política…en este ecléctico país le damos este nombre al puñado de emanados de un partido político (en muchos casos) y que ahora ostenta un cargo público o en su defecto una posición dentro del organigrama de la institución en la cual milita.
Muchos empiezan desde abajo: aquellos reclutados por el maestro en la universidad abusando de su idealismo que a lo largo del camino se corrompe debido a que el ideal no da de comer, sin embargo el pertenecer al partido si.
Otros llegan de agrupaciones populares dedicadas a exigir en la calle demandas básicas del grupo social que representa en su mayoría comerciantes, campesinos, vecinos de un asentamiento irregular entre muchos otros. Aquellos son atraídos a los partidos mediante el gancho: “ tu apóyanos y nosotros te apoyamos” y después de probar las delicias del poder se enmiela y se enraízan en la institución.
Otro modo de introducción a la clase política y ya en decadencia en estos últimos sexenios en mediante la “grilla” dentro de los sindicatos los cuales como Usted apreciado lector sabe conformaban la maquinaria política durante los comicios, el “voto duro”, como ya había comentado esta casi extinguido este modo de escalar pero aún hay reductos de poder sindical en las paraestatales tales como PEMEX y la otrora LUZ y FUERZA del Centro y últimamente han demostrado sus últimos coletazos de influencia en el ente político nacional.
La otra manera de pertenecer a la susodicha es haber nacido en ella, este tipo de introducción a la ya nombrada es el mas peligroso, da paso a la oligarquía que explicado y resumido es: atropellos para los otros sujetos que aspiran pertenecer a este selecto grupo mediante prácticas como el nepotismo o el famoso “aviador” o el apadrinazgo que si bien no les une un lazo sanguíneo es un vínculo irrompible en este país, casi siempre es el modo de cerrar una alianza.
En otros tiempos costaba un poco mas acceder a la clase política era mas mediante logros destacado o excepcionales en el campo de batalla o siendo parte de la naciente clase intelectual (ahora ya mermada). Se tenía ex militares con galones otorgados en tiempos turbulentos que si bien nunca pisaron el Heroico Colegio Militar era bien dicho decirle General esto se fue degenerando a ya bien entrado el siglo 20, el grado ficticio se le otorgaba a los cuates como en el caso del Generalísimo “Negro” Durazo muy amigo del Presidente en turno.
Al político antes se le respetaba dado que emanaba de la localidad, el Doctor, el Abogado, el General ya habían hecho dentro de su profesión un bien a la población y esta lo veía como un ejemplo, alguien digno a ser gobernante. Ahora se habla de “carrera política” que para mi entender es nunca haber probado la dicha de ser un ciudadano a pie es siempre haber tenido la dicha de tener un sueldo o gratificación expedida gracias al erario público goce de un cargo público o armando un templete para el candidato haciendo pininos para un puesto si este llega vencedor en las elecciones.
Ahora el que pertenece a la clase política trae consigo un bote de alcohol en gel para después de dar tantas manos en el templete muy difícil lo veremos comiendo un taco de arroz con huevo, mas bien lo suyo es salir con su familia en una revista de contenido “socialite”o llevando al meeting uno de los hijos con zapatos deportivos de diseñador. Esto aparte de ser una afrenta al electorado es un indicador para muchos que la clase política mexicana ha llegado a un estado de confort, a un punto tope el mismo al cual llegaron los romanos cuando se veía rodeada la metrópoli con innumerables hordas bárbaras.
Las corruptelas y ultrajes al gobernado ha llegado a escalas calculables al salir a la calle y escuchar el descontento generalizado uno se da cuenta: ya no mas políticos, ya no mas vividores, ya no mas…
Agradezco la invitación de Don Beni a participar en este estimado y culto blog.
Por Heclops.
viernes, 10 de febrero de 2012
La ineficiente clase política y el pasivo pueblo mexicano.
La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el
gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.
Víctor Hugo
Viviendo en ésta clase tal vez mi opinión puede ser un poco parcial, aun que no por ello serán mentiras la que a continuación les voy a contar…
Sé que muchos lo sospechan, algunos otros lo saben y la mayoría están seguros que la clase política nunca nos hemos preocupado en primera instancia por el pueblo. Nosotros usualmente no somos de origen humilde ni carente de estabilidad, por lo cual no estamos enterados con precisión de cómo es que vive el pueblo, o cómo es que sobrevive, por ello nuestra prioridad al dedicarnos a la política no es ocuparnos de ustedes, sino tener más y más poder.
Ahí tienen a Hidalgo, usó su posición como cura para alentar a un grupo considerable de gente para levantarse en armas por ideales que sólo le convenían a él y aun grupo muy selecto de personas. O mi mismo esposo Antonio López de Santa Anna, quien jamás fue congruente con sus “ideales políticos” (si es que alguna vez os tuvo) un día era liberal y a las pocas horas decidía apoyar a los conservadores. De él si les puedo hablar más, Antonio era un hombre inmensamente preocupado por la opinión pública, quería tener su aprobación y simpatía. Todo lo hacía para obtener el reconocimiento que, según él, merecía. Poco le importaba hacer buena política. Y tuvo la fortuna de contar con gente que lo creyó indispensable durante mucho tiempo. No voy a negar que era un hombre de carácter, un hombre fuerte y decidido, pero no era el más apto para comandar un país en estas condiciones.
Entonces, con los dos ejemplos anteriores se logra ver que desde los inicios, cuando comenzábamos a ser un país independiente las personas en el poder, la clase política, nunca estuvo interesada en el pueblo, y eran personas carentes de visión para crear un proyecto viable para comandar a la naciente Nación.
Ahora bien, es cierto, antes las personas eran ignorantes, muy fácilmente manipulables, sólo les interesaba un techo para dormir y comida para vivir, su necesidad era mucha al igual que su ingenuidad. Creían en cualquier mequetrefe que les prometiera techo y alimento seguro… Entonces, por esas razones se puede justificar que no exigieran lo que les correspondía como personas, como seres humanos, pero ¿Y ustedes ciudadanos del siglo XXI?
Ustedes tienen ahora el derecho y obligación de estudiar, de ir a la escuela a cultivarse, tienen acceso a bibliotecas públicas, internet en las escuelas (que no sé que sea pero al parecer tienen la información que deseen o necesiten al alcance de un clic), libros de texto gratuitos, libertad de poder leer el periódico que elijan, de escuchar en la radio al periodista que más los convenza o con quien compartan su opinión… Y aún así, con todo ese material para crear una opinión, para ser críticos, para exigir, ¡No lo hacen! ¡Siguen igual de pasivos que los mexicanos de hace más de 150 años!
Los políticos actuales no están lo suficientemente preparados para dirigir un municipio, un estado, una delegación, una secretaría, o alguna institución, sin contar claro, su nulo interés por las necesidades de la ciudadanía.
La clase política está inmersa en la más profunda corrupción.
Un político ideal es aquél que desde joven se interesa por los problemas de su comunidad y ese interés despierta en él el deseo de pertenecer a algún grupo político para tener más facilidades de hacer algo al respecto. El político ideal debe ir subiendo peldaño a peldaño para obtener una posición cada vez más importante y con mayor responsabilidad, para adquirir experiencia y así poder desempeñar su función de una manera adecuada. Y entonces, cuando éste tenga la experiencia y los conocimientos suficientes es cuando va a poder aspirar a tener el cargo más importante, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, es decir, el Presidente de la Nación.
Sin embargo esto pocas veces o nunca se cumple, los políticos de ahora (hasta hace algunos años) se designaban a “dedazo”, recurriendo al nepotismo, llegando a acuerdos para conservar cargos a cambio de simpatizantes o silencio.
Así como están las cosas hoy en día, ¿Se imaginan lo corrupto que debe ser alguien para llegar a ser Presidente de la República? ¿A cuántos sucios acuerdos tuvo que haber llegado? ¿A cuánta gente tuvo que haber pisoteado?
Los exhorto a ser más partícipes de las decisiones que se toman en su México, y no me refiero a que salgan a marchar y cerrar calles o que organicen una revolución, ninguna de las dos es viable ni han funcionado jamás. Simplemente cumplan con sus deberes y exijan sus derechos. Participen, votar es la única manera de hacerles saber que están haciendo bien o mal las cosas. Denuncien, si notan alguna irregularidad o abuso ya sea en sus trabajos, escuelas, instituciones.
Basta de silencio, porque el silencio es la manera en la que les hacemos saber a los gobernantes que, o estamos de acuerdo o no somos lo suficientemente valientes como para enfrentarlos.
@DoloresTosta
@DoloresTosta
jueves, 9 de febrero de 2012
¿Clase política? ¿Mexicana?
Para empezar desde mi tiempo la política ha sido como un gran tablero de ajedrez, y o muy sabia ó equívocamente supe mover mis piezas conforme mi conveniencia por tener poder me lo permitían.
Pasé de ser realista a un insurgente junto con Iturbide y pudimos así consumar la Intendencia de la Nueva España, después usaría la misma táctica para derrocar a Iturbide y fundar una República y así pasaría de un bando a otro, pasando de ser republicano, liberal, conservador hasta llegar a ser un “dictador perpetúo”. En todo este cambio de posturas políticas, lo único que no se movían eran los grupos de poder que siempre rodearon al Congreso y a la silla presidencial, ya sean liberales ó conservadores usaban personajes como mi persona para poder beneficiarse de las mieles del poder.
Grupos de pode le llamaría a ese tipo de arpías! Clase? Jamás la tuvieron, la clase se obtiene con educación y formalidad, me llamaron una y otra vez para poner en orden sus intereses sobre los del bien común, los del pueblo, por los que según mucho hemos luchado, pero en todo Plan promulgado, en cada invasión extranjera, llevamos el sello de nuestros intereses en el nombre de México, ó de la República decíamos, si venimos arrastrando las viejas mañas del Virreinato y las hicimos muy nuestras.
Entre gitanos no se leen las cartas dicen, pues es muy cierto, porque a ningún político se le juzgó y se le fusiló, sólo al pobre de Iturbide que se le ocurrió regresar, pero de ahí en fuera, el exilio fue su mejor arma para deshacerse de uno, pero cuando no podían, me sentaban otra vez en la tan apreciada silla del poder, ¿Les suena familiar mis actuales mexicanos? Siguen sin juzgar a nadie porque los grupos de poder los tienen muy adormilados por no decirles otras palabras, esperan traer a un régimen de 70 años en el poder, como lo hicieron conmigo once veces. Eso pasa por no tener memoria histórica, lo ese estado vigilando del más allá y poco han logrado en quitarse el yugo de su paternidad con el gobierno, han dejado mancillar su voluntad, decisión y peor aún, dejar el destino de toda una nación en un grupo de buitres, qué solo buscan pasar de cargo en cargo sin importar sus afiliaciones políticas y con ello me estoy mordiendo la lengua, y cómo no lo voy a hacer, si es uno de los males que les he heredado. Pero no fui sólo, ya que siempre tras de mí y de otros presidentes de mi tiempo estuvieron rodeados de los mismo buitres que un día te apoyan y al otro día te mandan al exilio.
Es por eso que pregunto: ¿clase política? Si es esto cierto, ¿Ustedes a qué clase de mexicano pertenecen? ¿A los quejosos que nada les parece y sus cargas de fusil no pasan más que de palabras y berrinches? Ó de los que espera que un “salvador”, “mesías” llegue a salvar a la tan dolida y sufrida patria que por tanto ha pasado durante 200 años, según ustedes.
Les puedo decir que desde que el cura Hidalgo se promulgó en contra de Fernando VII, hasta lo que apoyaron a Iturbide y Guerrero para consumar la Independencia, los que siempre salieron sobrando, fueron ustedes como sociedad, sólo han sido moneda de cambio, los hemos usado como para apoyar nuestros intereses, cuidarnos las espaldas de nuestras fortunas, aunque siendo jóvenes los Santa Anna, Juárez, Díaz tuvimos “buenas intenciones”, el pasar de los años hacia la madurez, lo que más nos sedujo y ya no quisimos soltar fue el “cetro del poder”. Y aunque la en la primer mitad del siglo XIX fue un pleito de “ideales”, no se dejaba de pensar en lo que favorece el tener poder y el gobernar a un pueblo tan fácil de manipular, gracias a que se han creído todas nuestras falsas promesas y son muy fáciles de echárselos a la bolsa.
Pero hoy en día en diferente, veo que el mismo pleito de verduleras en el Congreso sigue en las mismas, pero a diferencia que no necesitan de un golpe de Estado como lo teníamos como deporte nacional en mi tiempo y que yo era uno de sus más afamados practicantes. En su México parece que las víboras ya se acostumbraron a convivir y ya no se muerden entre ellas, y parece que sólo el “pleito” entre azules, tricolores y amarillos es parte de una pantomima barata de la cual han comprado su permanencia y no sé hasta cuantas presentaciones van a dejar que siga la gran obra de la farsa política mexicana. Parece que les gusta esta obra que los hace llorar, enojarse y a la vez enamorarse perdida y erróneamente de sus actores, esta obra ha dejado de presentarse en las butacas del gran “Teatro Santa Anna”, ó “en Bellas Artes”, esta obra tiene como escenario de la pasividad del México actual y sus principales protagonistas al gobierno mexicano y su eterno coestelar la damisela sufrida de la sociedad mexicana, ¿hasta cuándo? ¿Clase? Ambos no tienen clase.
S.A.S.
miércoles, 8 de febrero de 2012
CLASE POLÍTICA… ¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR?
Justo hace unos días, en mi cuenta de twitter, se me hacían airados reclamos referentes a la clase política del porfiriato. Se me tachó de no aceptar los errores de dicho periodo, del que orgulloso puedo decir fui parte.
Tuve la fortuna de compartir época con los más grandes servidores públicos que ha dado esta nación. Personas resueltas y de gran amor a la patria. Comparar la clase política del porfiriato con la actual es impensable.
¿En qué me baso? Muy fácil, solo basta analizar los siguientes factores determinantes:
a) La clase política del porfiriato creció viendo a la nación ser pisoteada durante la guerra contra Estados Unidos del 47. Factor que infundió un enorme patriotismo en muchos de ellos.
b) La intervención francesa sirvió para reafirmar una identidad nacionalista.
c) Teníamos al frente a don Porfirio, que le pese a quien le pese, es uno de los patriotas más notables de México.
d) Y por último, había un claro PROYECTO DE NACIÓN: PAZ, ORDEN Y PROGRESO. BASADOS EN EL LIBERALISMO E IDEAS POSITIVISTAS.
No digo que todo haya sido un lecho de rosas, pero, al menos la obra de la clase política porfirista aún perdura en este México del siglo XXI.
Pero se preguntarán queridos amigos, -¿qué opino de la actual clase política?- Con gusto responderé su duda.
Todos sabemos que tras la “revolución” nuestro país quedó en manos de una clase política abanderada por lo que conocemos hoy como PRI.
Resulta curioso darse cuenta que los pioneros del PRI eran militares semianalfabetas cuyo único mérito era haber estado en “la bola”, fortalecer la cargada. Ese hecho los hacía merecedores de una rebanada del enorme pastel que se estaba repartiendo.
Dichos militares, se caracterizaron por reclutar jovencitos que tuvieran la cualidad de saber leer y escribir para usarlos como secretarios o escribanos. Esos jovencitos, con el tiempo escalaron peldaños en la organización partidista y se convirtieron en la nueva clase política que tomó el banderín de la “revolución institucionalizada”.
Con dicho hecho, nuestra clase política, pasó a estar en manos de politicastros.
Hubo excepciones a la regla, pero por desgracia para México fueron muy pocas.
Hoy día, nuestra clase política (sin importar partidos) tiene como denominadores comunes:
- la ineficiencia,
- la corrupción,
- el despotismo,
- la inmoralidad,
- el cinismo,
- la falta de ideales,
- la ignorancia,
- la impunidad y
- la ausencia de amor a la patria.
La descomposición de nuestra clase política es tal, que ya son pocos los actos deshonestos que nos sorprenden e impactan. Hemos aprendido a vivir con ello. Casos como el del “Gober precioso” sólo quedan en un escándalo. Ni que decir de políticos que se han enriquecido de una forma inexplicable y siguen sangrado al erario público. Ante tal nivel de impunidad es entendible que todo mundo quiera ser político. Para muestra véase el documental… perdón la película “La Ley de Herodes” donde se hace una representación muy fiel de nuestra clase política.
Pero, recuerde querido lector, lo dice el refrán: No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre. Nosotros como ciudadanía le hemos dejado el poder absoluto a esta gente, ¿a cambio de qué? De despensas, apoyos, un playera y una gorra o de una aparente estabilidad. Se nos ha olvidado que nosotros como sociedad podemos quitar a esa miserable clase política que tenemos. Solo basta que decidamos salir de esta indiferencia que nos está matando.
Mexicanos dejemos ya de lado esta actitud de calma. Recuerda que la política es demasiado importante para dejársela a los políticos.
Y recuerden que… todo aquel que tenga el honor de disponer de una pluma, de una tribuna o de una cátedra, tiene la obligación de consultar la salud de la sociedad en que vive.
@DonJustoSierra
martes, 7 de febrero de 2012
Una clase política sin clase y muy poco política.
¡Joder! ¡Menudos puñeteros temas que han escogido para tratar en este ilustre blog!
¿Que se puede decir de la clase política nacional y que no se haya dicho antes?
Pues empecemos entonces...
En la Nueva España no pienso profundizar mucho, evidentemente tuvimos buenos y malos gobernantes, existieron grandes virreyes (con sus defectos, obviamente) como el ilustrísimo señor don Juan de Palafox y Mendoza o el muy grande don Antonio María de Bucareli y Ursúa, Hinistrosa y Lasso de la Vega.
Ahhh... Pero nada tan divertido y trágico a la vez como la política nacional del llamado por vosotros “México independiente”, donde al parecer todo se puede resumir en un vicioso y muy nefando ciclo en donde si alguien tiene gran poder se hace lo imposible por hundirlo, destruirlo, humillarlo y hacerlo fracasar, para entonces quitarle su lugar y que otro te haga lo mismo, y asi ad aeternum.
Otra manera bonita de poner esto es: “Centralistas vs. Federalistas”, “Conservadores vs. Liberales”, “Imperialistas vs. Republicanos”, “Releccionistas vs. Antireleccionistas”, “Federales vs. Revolucionarios”, “Revolucionarios vs. Revolucionarios”, “Gobiernos revolucionarios vs. Oposición”, “Oposición vs. Panistas” en resumen, “Unos vs. Otros”, por casi 200 malditos años, lo que os ha sumido en el mas funesto retraso, en la vergonzosa pobreza y en una corrupción tan repugnante que ya muchos os habéis acostumbrado a verla como lo más normal, cuando no lo es.
Pero ahora, hay que agregar otro factor a considerar y que quizá antes no estaba tan presente: la falta de congruencia e ideologías en nuestra clase política. En estos tiempos de tanta modernidad, ya no se tienen proyectos claros de nación, que otrora, aunque encontrados, finalmente eran visiones en torno a un futuro posible de México, con la que se podía o no estar de acuerdo, pero allí estaba. Todo se resume en bellos y muy melodiosos discursos como (y léase con tono de político de cualquier partido): “buscaremos un desarrollo sostenido en un progreso equilibrado, plural e incluyente, respetando la soberanía nacional y los derechos humanos” ¡lo divertido es que no nos dicen como!
Sabéis perfectamente (o al menos eso espero) que los liberales peleaban contra los conservadores en el siglo XIX, por una visión de México encontrada, y que en ambos bandos hubo grandes ideólogos con proyectos determinados para el país. También conocéis (o deberíais) que los proyectos del porfiriato eran claros y que el general Díaz y sus llamados científicos tenían una meta para México (estéis o no de acuerdo con ella).
Y así podría yo seguir ante vosotros señalando los muchos aciertos e muy grandes defectos de la historia de estas tierras, pero centremos esto en la clase política actual y en la humilde opinión de este resucitado capitán.
En resumen y retomando ideas, ¡YA NO HAY IDEOLOGIAS, YA NO HAY PROYECTOS! Y si no me creéis, ved los principios de los grandes partidos actuales, vamos, no es difícil, están en sus páginas de internet (medio escondidos algunos) pero revisad y ved cuantas de sus alianzas anti-natura y de sus “muy ilustres” iniciativas en el Congreso les escupen a las ideas de sus propios fundadores... y nadie dice nada.
Pero no fueran las reformas importantes, porque en ese caso, todos se ponen el pie para que el contrario no se lleve la “fama y la gloria” y con esas actitudes, lo único que se logra es que estemos más atorados que nunca, viendo como otros países nos rebasan y se ríen de nosotros.
Investigad un poco, si leéis (que invoco a todos los santos porque así sea) podréis encontrar la historia de naciones que en los últimos años han avanzado muchísimo, en lo que nosotros meditamos todavía si poner a Miguel Hidalgo de sotana atenta o no contra el nada entendido, pero muy manipulado “Estado laico”.
Pero así es la política nacional, y ¿saben gracias a quien? A nosotros, a los "ofendidos" ciudadanos que permitimos que esas lacras sin escrúpulos estén sentadas cómodamente en su curul proponiendo sandeces y garambainas solo para demostrar que “si trabajan” y que desquitan sus sueldos casi de realeza europea en sus años de gloria.
Los exhorto a entrar a las páginas web del honorable poder legislativo, leed algunas de las iniciativas que han presentado sus ilustres legisladores e indignaos ante las faltas de ortografía, horrorizaos con los “copy-paste” de wikipedia (o de otras fuentes peores), sorprendeos con la inutilidad de la mayoría de las propuestas, que por cierto se quedan congeladas hasta el olvido. Algunos se salvan, pero muy pocos son dignos de elogio o alabanza. Y bueno, ni me meto más con sus salarios escandalosos, o con sus “asistentes” que parecen sacadas de la perversa imaginación de un adolescente depravado, y caravanas de seguridad tan grandes que parecen séquito de virrey en fiesta.
¿Y que tal vuestros amables y muy santos dirigentes sindicales preocupados en el bienestar de sus agremiados? Un ejemplo que alegra mi alma son los maestros, nada como verlos destruyendo y pintando todo a su paso. ¡Vuestros hijos están en sus corruptísimas y asquerosas manos y no os importa! Sierra y Vasconcelos se han de revolcar en sus olvidadas tumbas.
Vivimos en un país paralizado por intereses corruptos, en donde el que mas transa y mas roba es el héroe, y donde el decente y trabajador es un pobre cenutrio del cual todos se ríen y se sienten muy ganadores.
¿Como? ¿Estáis indignados y rabiando ante lo que os he recordado? Bueno, pues tenéis bastantes meses para leer las propuestas de candidatos a legisladores y presidente, no votéis por “el/la que les cae bien” y una vez que lleguen al poder, seguid de cerca sus labores, cuestionad, criticad, y no permitáis ya que sigamos hundidos.
Y si seguimos en lo mismo, la culpa es de todos, y no del que se siente en la silla con el aguilita.
@donhernancortes
lunes, 6 de febrero de 2012
¿Clase política?
Mexico enfrenta muchos problemas, uno en especial: SU CLASE POLÍTICA.
Los políticos mexicanos; vividores del erario, saqueadores a sueldo, que dan una cara al buscar el voto (HUESO) y muestran su verdadero rostro al llegar al poder.
Pero ¿Por qué los mexicanos permiten qué los políticos se hagan de grandes
fortunas de la noche a la maña?
¿Por qué no se castiga al corrupto que traiciona a sus compatriotas, les roba,les miente y los utiliza para su propio beneficio? Los mexicanos se han acostumbrado a que "se los duerman".
Veo con tristeza que los mexicanos no han cambiado mucho, siguen esperando a alguien que los saque de la miseria, que les resuelvan los problemas y que no tengan que mover un dedo, porque ese es trabajo de los políticos. Pensaba que con el paso de los años los mexicanos se darían cuenta de que está en sus manos y no en las de los políticos el verdadero cambio.
La política no le interesa al pueblo, no les importa quién los representa, la política les aburre, no le dan
importancia pues esos temas "NO SON DIVERTIDOS".
La clase política mexicana está podrida, en México los políticos trabajan para sus partidos y no para los ciudadanos.
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